domingo, 15 de octubre de 2017

La mujer principal víctima de una sociedad discriminatoria

A partir de los comentarios de mis compañeros en el foro, salen a flote varios temas para hacer un pequeño debate. En primera medida, es claro como la discriminación de género, lamentablemente, se centraliza en la mujer. Es un mecanismo para silenciarlas, para manipularlas y para no dejarlas crecer como personas. Pese que existen a nivel nacional e internacional miles varia leyes que propenden por la igualdad, es evidente que en la práctica esta legislación no existe y las mujeres siguen solitarias lidiando con una sociedad que las aparta, las humilla y hasta las asesina con el silencio cómplice de una sombra de machismo y discriminación.
Pero será que esto sucede por el hecho de ser únicamente mujeres. O simplemente porque se trata de conductas enfermas, de herencias sociales o simplemente de un machismo infundado que algunos hombres aún creen. Es un modelo en todo caso con esteriotipos funestos que habla que la mujer debe dedicarse a cuidar los hijos, callar y parir. Pese a que se habla de una evolución y una revolución donde se dice que la mujer ha ganado espacios laborales e independencia, en la práctica la humillación y el opacamiento siguen siendo los mismos.
En este sentido, el  tema de las organizaciones feministas cobra valor y pertinencia.  De un lado en mi concepto cumplen una función de velar por los derechos de las mujeres y por el otro,  algunos grupos, los más radicales, se prestan para disfrazar el tema de la defensa de la mujer con consignas de tipo político e ideológico. Coincido, y esto hace parte del debate, en que la mayor representación de la discriminación de género es el maltrato y todo lo que tiene ver con las conductas en contra de la mujer. La opresión llega a todas las condiciones económicas por igual y golpea fuertemente la forma como la mujer se relaciona con la sociedad. El tema de participación de la mujer laboralmente es preocupante. Esto llega también a la pirámide política. Pregunto: ¿Estaría Colombia para ser gobernado por una mujer? Los más optimistas y libertarios opinan que si. Los defensores de derechos también, sin embargo, en la práctica hay dudas, miedo y poca decisión para que una mujer llegue a la próxima magistratura. En el caso más cercano, que es el de Claudia López, senadora del Partido Verde y conocida también por su orientación sexual, son muchas las manifestaciones de apoyo, pero también la censura y las dudas que existen para algunos sobre si el país está preparado para que una lesbiana asuma el poder. En un país conservador y católico este es un interrogante que genera polémica y debate.
Para ello me gustaría poner un ejemplo reciente que contiene  varios de los conceptos de los que hablas como discriminación de género, maltrato contra la mujer y legislación. Se trata de un caso que convulsionó las redes sociales y que rápidamente se convirtió en mediático, Hace más o menos 15 días un accidente de tránsito en Cajicá, Cundinamarca, terminó en un completo caso de discriminación de género. El involucrado, un hombre de 40 años, luego de algunos reclamos de la mujer que chocó su carro, resolvió atropellarla. Todo quedó grabado en video. La víctima de la agresión sufrió múltiples fracturas y estuvo a punto de que una de las llantas del carro le pasara encima de la cabeza. Sin analizamos el episodio encontraremos que la discriminación de género ocurre cuando el hombre no llega a ninguna solución con la mujer al problema del choque de latas. Al ver la vulnerabilidad de la mujer decide simplemente para acabar con el lío verbal pasarle el carro por encima, La pregunta de debate es la siguiente: ¿Si hubiera sido un hombre el que le hubiera chocado el carro habría hecho lo mismo? Tal vez no. Lo que ocurrió es que como era una mujer el agresor se sintió con la libertad de hasta matar con su propio carro a la mujer. El maltrato físico es evidente, más de 70 días de incapacidad. Y pues el concepto de legislación también entra porque desgraciadamente al agresor solo se le imputó el delito de intento de homicidio y no el de intento de feminicidio, que da una pena más alta como pretendía la familia y el abogado de la víctima.





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