Cuando una madre tiene hijos de uno y otro sexos, en muchos casos les enseña y espera de ellos cosas distintas.
a la niña se le enseña que debe ayudar a la mamá con los quehaceres de la casa y al hijo se le deja hacer lo que quiera: o se apoya a éste para que termine los estudios y a la hija se le apresura para que abandone el colegio y continúe ayudando en la casa o forme su propia familia.
Allí se está enseñando que sólo el hombre tiene la capacidad de graduarse y que la mujer tiene su límite en el hogar; se están forjando mujeres que al llegar a la adultez, pensarán que sólo son buenas para estar en la casa y atender al marido, y a los hombres para ser atendidos.
Los hijos e hijas pueden llegar a no aprender a hacer las cosas básicas para funcionar de manera independiente o a asumir actitudes rebeldes al darse cuenta de que no existe equidad entre hermanos.
A pesar de la influencia que los padres tienen en sus hijos e hijas, no significa que éstos se convertirán en adultos con tendencias machistas. Cada uno tiene la libertad y la inteligencia de entender y aplicar esas enseñanzas en su propia vida, o hacer los cambios que necesite, se pueden “romper patrones”.
Hoy los roles de las madres y padres están mucho más combinados que en el pasado. Hay cambios impulsados por las circunstancias económicas y el mismo desarrollo social, donde la esposa es la que sale a trabajar y el esposo es el que se hace cargo de la casa y de los niños.
No es inusual ver a familias en las que los dos esposos estudian o trabajan. Allí se empieza a ver una necesidad de flexibilidad en los roles tradicionales para que entre los dos cónyuges compartan los deberes y responsabilidades del cuidados de los hijos, la casa y las finanzas.
El problema empieza cuando un esposo o la esposa se ha criado en un hogar machista y no cuenta con la habilidad de entender las responsabilidades del hogar y de ayudar con los deberes de la casa.
Es importante que desde niños hasta que son mayores de edad, los hijos e hijas aprendan y desarrollen las habilidades necesarias para cuando llegue el momento, sean responsables en el funcionamiento de su propia casa y, al mismo tiempo, al mantener una relación equitativa y de solidaridad con los miembros de la familia que está formando.
Esta sería una forma de ser conscientes de combatir el machismo en el seno de la familia contribuyendo a erradicarlo de la sociedad, para hacer de ésta un lugar en el que todas las personas, mujeres y hombres, puedan desarrollarse en un clima de respeto y equidad.
Mujeres: La muestra con el rol de la casa y los hijos, la cual no puede tener los mismos trabajos que los hombres y que si no es posible cumplir con su rol, llama un familiar sea mujer la cual le ayude con los deberes, no puede comer la misma cantidad que el hombre y si pasa algo malo con la casa o los hijos todo es culpa de la mujer por no cuidarlos.
El Hombre es el que produce dinero para los gastos de la casa, es el que hace los trabajos pesados, no se puede llorar por que eso solo lo hacen las mujeres.
En los colegios por ejemplo creen que las mujeres no ´pueden participar en algunas actividades deportivas, las consideran bajo competidoras o que no son capaces de liderar o que es un deporte exclusivo para ellos, como en el futbol prefieren que las niñas aprendan manualidades.
En el trabajo los salarios de las mujeres son menores que los del hombre y las oportunidades de encontrar trabajo son menores, por supuesto de llegar también a altos cargos directivos.
Lo más grave de todos estos anteriores ejemplos es que toda esta forma de discriminación se da en numerosos ámbitos y llega a su máxima expresión en la violencia de género y particularmente cuando se suprime la vida de una mujer, en lo que llamamos feminicidio.




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