sábado, 14 de octubre de 2017

Discriminación por razón de identidad de género

(transexuales) Para empezar es prudente saber el significado de la palabra transexual. La real academia la define como “una persona que se siente del otro sexo y adopta sus atuendos y comportamientos” o “que mediante un tratamiento hormonal e intervención quirúrgica adquiere los caracteres sexuales del sexo opuesto“. La transexualidad se da cuando una persona tiene una identidad de género distinta a la determinada por su cuerpo de nacimiento. No son bichos raros, ni pervertidos o degenerados, como a veces se les considera. Los transexuales son mujeres atrapadas en un cuerpo masculino y hombres con un cuerpo de mujer. Son víctimas de una alteración genético-hormonal que se produce durante el desarrollo fetal y que les fuerza desde la infancia a buscar su auténtica identidad sexual. Esta población frecuentemente soporta un fuerte estrés –conocido como estrés de las minorías, debido a los habituales episodios de discriminación de los que son objeto, incluso agresiones físicas y verbales. En este orden de ideas podemos inferir que ser transexual es una decisión de vida de tipo personal que no siempre es respetada por los demás. Aquí podemos inferir un conflicto ético, entre si se respeta la sexualidad de las personas o si se asumen posturas de discriminación por el hecho de asumir la orientación sexual de otra manera. En este caso concreto la discriminación desencadena en una homofobia soportado bajo postulados ‘éticos’ y religiosos que no vienen al caso. Se usa la religión y las ‘buenas costumbres’ para manipular la opinión y segregar a una población con derechos constitucionales como los transexuales. Pero la discusión va más allá. Tiene que ver con los móviles detrás de la discriminación. En su mayoría grupos organizados con representación en el poder político (Congreso, alcaldías, concejos municipales) y en el Estado (Procuraduría) que tienen voz y voto y que utilizan las redes sociales como caja de resonancia para extender su odio hacia esta minoría. Sus argumentos homofóbicos y discriminatorios los ocultan bajo la fachada de la defensa de la familia, del matrimonio y de la igualdad, cuando en realidad lo que buscan es respaldo y desinformar a la opinión pública sobre sus verdaderos fines.


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