martes, 28 de noviembre de 2017

La ética del desarrollo y Sergio Urrego

                                               
¿Dónde estuvo la ética para evitar la muerte de Sergio Urrego? ¿Por qué los responsables no han puesto la cara? Estos y otros interrogantes han quedado tras el suicidio de Sergio Urrego en el 2014. No podemos hablar solo de la ética enfocada en las buenas acciones y la toma de decisiones a conciencia. Pero el tema va más allá. Se puede enfocar, incluso, dentro de la llamada ética del desarrollo, que según el autor Rafael de Villaroel, “promueve una dinámica socioeconómica fundada en la agencia de los propios individuos y en la posibilidad efectiva que a ellos se les presente de vivir la vida que estimen más valiosa, parece evidente que solo una estructura política participativa podría hacer viable una idea de desarrollo así concebida. Se asume, al mismo tiempo, que un enfoque ético del desarrollo, interpretado en la clave de las capacidades humanas (Sen 2000), no piensa en unos ciudadanos que se ‘desentienden’ de tomar ellos mismos decisiones políticas y no quieren participar de manera activa en la ciudadanía, sino que prefieren delegar esa responsabilidad a gente especializada en tomar esas decisiones, y que de alguna manera los represente”.


Esto quiere decir que tal vez si hubiera existido una estructura política participativa en su colegio, Sergio no hubiera tomado  esa fatal decisión. Aquí hubiera sido importante que sus profesores y compañeros de clase le hubieran abierto caminos de participación a través de una estructura política. Este aislamiento por parte de las directivas de su colegio logró que Sergio, ante lo sucedido, se hubiera refugiado en las redes sociales y en cartas de despedida que escribía con frecuencia. Sergio estuvo aislado del mundo por culpa de una sociedad sin ética. 

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